Federico García Lorca
El poeta más universal conspiró intelectualmente en el Centro. Su lugar predilecto era la tertulia «El Rinconcillo» en el antiguo Café Alameda (Plaza del Campillo). Desde allí rimó versos dedicados a las misteriosas manolas que paseaban con duende por la vecindad, uniendo para siempre la literatura con la gastronomía de los viejos cafés granadinos.
Eugenia de Montijo
Antes de convertirse en emperatriz de los franceses al casarse con Napoleón III, la joven Eugenia paseaba su elegancia por el centro de Granada. Cuenta la historia que adquiría sus telas y encajes en los comercios tradicionales de la zona, dejando una huella de distinción que aún evoca el comercio clásico y la solera de los antiguos negocios de moda del barrio.
El Duende del Campillo
Una de las leyendas más castizas del llano granadino habla de un duendecillo burlón que habitaba en las inmediaciones de la antigua Plaza del Campillo. Los serenos de la noche juraban escuchar sus risas entre los portales de los comercios tradicionales. Los taberneros de antaño decían que el duende solo aparecía para guiar a los viajeros despistados hacia las mejores bodegas y tabernas locales.